Plaza de Getafe 1, Madrid

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Esta Navidad será diferente o tal vez no tanto. Será diferente porque vivimos un tiempo nuevo lleno de incertidumbre. Será diferente porque será complicado juntarse con “los nuestros” y porque nuestro maltrecho mundo cambió rápidamente. Ya estábamos sometidos al cambio acelerado, pero el 2020 se marcha metiendo la directa a la inestabilidad.

La celebración de la Natividad propiamente dicha no cambia o no debería hacerlo ya que celebramos el nacimiento de Jesús y eso no sólo es lo principal, sino que además no depende ni de cambios ni de tradiciones. La historia del nacimiento de Jesús contada en los evangelios (Mateo y Lucas) es para nosotros algo que nos llena más que las comidas típicas de esta época, nos ilusiona más que las compras desenfrenadas y nos motiva más que brindar por la salud. Porque en el fondo la Navidad nos trae salud espiritual. Es decir, ninguna diferencia hasta aquí.

Si que cambiará posiblemente la forma de celebrar. Lo esencial en cualquier caso es recordar el sentido de lo que celebramos y eso hablando de la Natividad es la gran necesidad hace mucho tiempo. En este tiempo recordamos que lo importante es lo importante: Jesús vino a nosotros y por nosotros, para que ya no vivamos sin significado sino de forma plena. (Juan 10:10)

Si que creo que esta Navidad será diferente en algunas cosas. Observé hace poco un original Belén con servicio de gel hidroalcohólico y todo. El anacronismo era importante pero la verdad es que parece más raro todavía ver las calles llenas de luces brillantes y de oscuridad existencial al mismo tiempo. No me acostumbro a ello y eso que me gustan las luces navideñas.

Nuestro mundo, en general, no sabe muy bien que celebra y eso es un drama que puede cambiar este año para bien. Puede que se dé a Jesús el lugar que se merece al ser un año más reflexivo. Las buenas noticias del Evangelio nos dan esperanza en toda circunstancia a los creyentes y eso hace que la Navidad no sea tan diferente. Pero tal vez está Navidad tenga algo diferente para el que no cree. Todo dependerá del lugar que ocupe Jesús en cada corazón y eso nos hace pensar: ¿Será diferente realmente para cada uno de nosotros?

Pastor Rubén Gramaje 

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